Historia del amoníaco, ese gran amigo

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Historia del amoníaco, ese gran amigo

Pocas empresas de limpieza de comunidades en Madrid, como la que suscribe este post, saben tanto de los productos que emplean para los servicios que comercializan. En este post te vamos a explicar el origen de unos de los productos que más usamos para limpiar y que, seguramente, tienes en tu casa: el amoníaco.

Contrariamente a lo que podemos llegar a imaginar, el amoníaco, esa sustancia de olor tan fuerte e intenso, no es un descubrimiento moderno. Al contrario, su uso se remonta nada más y nada menos que a los antiguos egipcios, quienes quemaban estiércol de camello para producir la forma más antigua de este hidruro del grupo 15: la sal amoniacal. De hecho, el nombre "amoníaco" o "amonio" no viene ni del latín ni del griego, sino de la deformación del nombre Ammon, una antigua deidad egipcia cuyo templo está en la Libia actual. ¿A que nunca lo hubieras imaginado?

Y aún hay más: al ser una fuente primaria de nitrógeno se usa como fertilizante natural. Por eso se produce a escala industrial, tanto para desinfectar como con fines fertilizantes. Pero el amoníaco no nos deja de sorprender en las empresas de limpieza de comunidades en Madrid: ¿sabías que hasta el fin de la Primera Guerra Mundial era usado como munición? 

En efecto, tuvo su uso en la industria armamentística, uso que afortunadamente ha caducado. Tras los egipcios, en la Edad Media, se le conocía como "espíritu de cuerno de ciervo" porque se obtenía calentando la raspadura del cuerno de ciervo. Y a principios del siglo XX se evitaron las grandes hambrunas que profetizaban gracias a la ayuda de este fertilizante natural.

Como ves, la historia del amoníaco es de lo más curiosa, y aunque si lo olemos es insoportable y hasta tóxico, debemos saber que este compuesto ha salvado a la humanidad de la hambruna. Así te lo decimos en Limpiezas Supralimp.